Alma Pardo

Alma tardó mucho en hablar y también en tener dientes, como le ocurre a las personas que tienen mucho y bueno por decir. Su pediatra siempre decía si alguna vez habíamos visto un niño sin dientes. Ya llegarían. Con el tiempo supe que la magia y lo esencial de la personalidad se guarda en espacios muy profundos de uno mismo. Alma estaba preservando su habilidad para conectar con lo más profundo de cada uno y decirlo sin tapujos, que es otra rara habilidad hoy en día.

Siempre fue una niña especial, exenta de convencionalismos y alerta con el sistema social. Y muy empática y con una conexión única con los niños, la inocencia y la pureza.

Alma Pardo

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