Koldo Aldai

Nací junto al mar, pero vivo en el bosque, al borde del encinar de las bellotas dulces (arte-goxo). Aún corro cuando las olas me llaman, pero ya no he de acariciar todas las tardes la barandilla de la Kontxa. Enraizó el musgo, pero sonrío al...
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Nací junto al mar, pero vivo en el bosque, al borde del encinar de las bellotas dulces (arte-goxo). Aún corro cuando las olas me llaman, pero ya no he de acariciar todas las tardes la barandilla de la Kontxa. Enraizó el musgo, pero sonrío al viento cuando me trae gotas de agua salada. 

Al callar las hojas, escucho el susurro de la cascada del Urederra. Me recuerda que todo pasa, que nuestro Nacedero interior puede comenzar a brotar agua pura en cada instante. Las encinas abrazan con sus ramas mi casa de madera. Al igual que ellas, intento también llover frutos dulces sobre la tierra. La Creación me ha dado mucho y es obligada la correspondencia. De vez en cuando bajo al mundo y junto a mis herman@s conspiro por la aurora: www.fundacionananta.org , www.portaldorado.com  y www.foroespiritual.org  

Me siento junto a la ventana e intento difundir confianza una y otra vez renovada. Me pongo a la pantalla y trato de anunciar buena nueva, la noticia siempre ilusionada de que la Vida en la carne, en la materia es una maravillosa aventura y que es preciso apurarla creciendo, amando y sirviendo. 

Desde la atalaya de “Artegoxo”, ensayo arrojar visión esperanzada sobre el mundo. Desde el encinar de las bellotas dulces mi humilde contribución al pulsar de la nueva Vida, de la nueva Tierra. Mi mayor honor es servir a Quienes aquí no tienen nombre, a Quienes trabajan tras el velo, a Quienes amparan el progreso evolutivo de esta humanidad bendita. Soy uno más de los que tratan de contribuir al Plan de Amor para esta tierra de gloria. Sumo mi esfuerzo a los Suyos. Cada mañana me he recordar Su máxima de trabajar desde la más pura de las intenciones. 

Los libros y artículos encontrarán su razón si sirven para elevar la aspiración y la voluntad de servir, si contribuyen a fortalecer la conspiración pacífica y silenciosa por un orden nuevo, feliz y armonioso; la conspiración del cooperar y el compartir, de velar ante todo por el bien común, que pronto heredará la Tierra entera. 

No nuestra pequeña obra, sino la Gran Obra, el Trabajo Uno. No nuestro pequeño plan, sino el Plan Superior, el Propósito Divino. No nuestra gloria sino la de Quienes todo lo dieron. Bellotas dulces pues, para ese Gran Empeño ¡Feliz lectura! 

Koldo Aldai 

koldo@portaldorado.com  


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    Dos torpes payasos se ponen a coger aviones. Aterrizan en geografías necesitadas de tres continentes diferentes. 

    Dos torpes payasos se ponen a coger aviones. Aterrizan en geografías necesitadas de tres continentes diferentes.