Descripción
Se visten de colores, se pintan la cara de aquella manera y comienza la representación, un espectáculo de puros aficionados. Apenas han ensayado un show lleno de carreras, caídas y más de algún poco pedagógico tortazo. Pero llevan el alma a cada instante, se dejan la piel en medio del corro de niños de diferentes procedencias, razas y colores y milagrosamente, la función resulta, la diversión se garantiza.
Después, con el cuerpo derrotado, llegan al hotel y se ponen a escribir. Apuran y destilan un recuerdo sumergido en el griterío. El eco de la fiesta ensaya mutar en palabra de luz y esperanza. En realidad tenían más hábito con la pluma que con la nariz roja, con el silencio recogido, que con el jaleo efusivo. Todo había sido una excusa para sembrar sonrisas entre los pequeños necesitados, para, al caer el día, sacar el cuaderno y relatarnos aquellos instantes inolvidables. Los apuntes de Kili-Kili y Kolo-Kolo salen ahora del cajón y bien ordenados forman este libro.
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